Inicio
Quien cuida a una persona con dolor crónico, dependencia o neurodesarrollo acumula una carga funcional y emocional que pocas veces recibe atención. Este programa es para esa persona.
El cuidador informal —la madre de un niño con TEA, la pareja de alguien con fibromialgia, el hijo o hija que reorganiza su vida para asistir a un padre con dependencia— rara vez aparece como el sujeto de atención. El foco está en quien tiene la condición diagnóstica, no en quien absorbe el impacto cotidiano.
El rol de cuidador sostenido puede impactar en múltiples dimensiones de la vida: equilibrio ocupacional, patrones de sueño, carga física y disponibilidad para actividades propias. La Terapia Ocupacional evalúa estos impactos funcionales mediante instrumentos específicos y diseña un plan de intervención personalizado.
La Terapia Ocupacional evalúa esa carga con instrumentos específicos y diseña un plan de intervención funcional orientado a restaurar el equilibrio, prevenir el colapso y devolver al cuidador su propio espacio de vida. No como un lujo, sino como condición necesaria para que el cuidado sea sostenible.
Presentación: Cuidador principal con sobrecarga sostenida, abandono progresivo de actividades significativas y signos de agotamiento funcional que afectan su propio desempeño cotidiano.
Abordaje TO: Evaluación con Escala de Zarit. Identificación de la brecha entre ocupaciones actuales y las que el cuidador quiere recuperar. Intervención sobre el equilibrio ocupacional y las estrategias de autocuidado.
Caso clínico · Apoyo al Cuidador · Programa IIEspacio sin costo para entender el contexto del cuidado, los roles que asumes y lo que ya no tienes espacio para hacer. Sin formularios, sin diagnóstico previo.
Aplicamos la Escala de Zarit para cuantificar la sobrecarga percibida, más una evaluación del equilibrio ocupacional y del perfil de roles actuales. Obtenemos un mapa funcional claro desde el que trabajar.
Diseñamos junto a ti un plan de 8 semanas con objetivos concretos: reorganizar rutinas, recuperar ocupaciones, ajustar la ergonomía del cuidado y activar estrategias de delegar sin culpa. Coordinado con el equipo si hay familiares en el Programa I o II.
Al finalizar el plan, documentamos la evolución y definimos contigo un protocolo de mantenimiento. El objetivo no es la dependencia terapéutica, sino que tengas las herramientas para sostener el equilibrio de forma autónoma.
Aplicación de la Escala de Zarit y entrevista funcional estructurada. Obtenemos una línea base objetiva que nos permite medir la evolución a lo largo del programa y justificar clínicamente la intervención.
Mapeamos todos tus roles actuales —cuidador, trabajador, pareja, persona— y evaluamos el tiempo, la energía y el significado que cada uno recibe. Identificamos los desequilibrios y priorizamos con realismo.
Si el cuidado implica asistencia física —traslados, movilizaciones, higiene asistida— evaluamos la mecánica postural y el riesgo músculo-esquelético. Diseñamos técnicas de manejo seguro que protegen tu cuerpo a largo plazo.
Construimos una estructura de rutina diaria que incorpora espacios reales de autocuidado sin generar culpa. Trabajamos la gestión del tiempo y la delegación como habilidades funcionales, no como actitudes.
Identificamos las actividades que sostenían tu identidad antes del rol cuidador —trabajo, ocio, relaciones, proyecto personal— y diseñamos un plan gradual y realista para reincorporarlas. La identidad no se sacrifica, se reorganiza.
Si la persona a quien cuidas está también en Viclínica, el trabajo se coordina entre programas: compartimos objetivos, evitamos redundancias y garantizamos que el plan de cuidados sea coherente para toda la unidad familiar.
Si tienes una duda que no está aquí, en la primera sesión la resolvemos. Sin costo. Sin compromiso.
Primera sesión orientativa →No. El programa de apoyo al cuidador es completamente autónomo. Puedes acceder aunque la persona a quien cuidas no esté en tratamiento con nosotras. Lo que importa es tu situación funcional como cuidador, no el diagnóstico de quien cuidas.
El síndrome del cuidador describe el conjunto de consecuencias físicas, emocionales y funcionales de asumir de forma sostenida el cuidado de otra persona. La Terapia Ocupacional lo aborda desde el impacto en las actividades cotidianas: qué has dejado de hacer, qué roles has perdido y cómo recuperar el equilibrio de forma realista y sostenible.
La psicología trabaja sobre los procesos emocionales, cognitivos y relacionales. La Terapia Ocupacional trabaja sobre el desempeño funcional: lo que haces, cómo lo haces y cómo estructurar tu vida cotidiana para que el cuidado sea sostenible. Ambos enfoques son complementarios y muchas veces se trabajan en paralelo.
El plan estándar dura 8 semanas, con sesiones semanales o quincenales según tu disponibilidad. La evaluación inicial toma 1–2 sesiones. Si al finalizar el plan hay objetivos adicionales, se acuerda una extensión con criterio clínico claro.
Sí. Si la persona a quien cuidas tiene dolor crónico, puede acceder al Programa I. Si es un niño o adolescente con TEA, TDAH u otras condiciones del neurodesarrollo, puede acceder al Programa II. Cuando ambos están en tratamiento simultáneamente, coordinamos los planes para que se complementen.
30 minutos con una Terapeuta Ocupacional. Sin costo. Sin compromiso. Elige cómo prefieres iniciar.
Nos ponemos en contacto contigo en menos de 24 horas para confirmar día y hora. Revisa tu WhatsApp.
Entendido →